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PARA MIRAR EL ECLIPSE, PROTEGE TUS OJOS

El eclipse de Sol que España contempla hoy, 12 de agosto de 2026, constituye un acontecimiento astronómico extraordinario, pero observarlo directamente sin la protección adecuada puede causar lesiones graves e irreversibles. Aunque la Luna oculte casi todo el disco solar y disminuya notablemente la luminosidad ambiental, la pequeña parte del Sol que continúa visible mantiene suficiente intensidad para dañar la retina. Por ello, nunca debe confundirse la oscuridad producida por el eclipse con una disminución segura de la radiación solar.

El principal riesgo es la retinopatía solar, una lesión de las células sensibles a la luz situadas en la retina, especialmente en la mácula, responsable de la visión central y de los detalles. La exposición puede ocasionar visión borrosa, una mancha oscura en el centro del campo visual, distorsión de las imágenes, dificultad para leer y alteraciones en la percepción de los colores. Además, el daño puede producirse sin dolor y sus síntomas aparecer varias horas después, cuando la lesión ya se ha producido. En algunos casos la visión mejora con el tiempo, pero también puede quedar una pérdida visual permanente. Moorfields Eye Hospital

Para mirar directamente al Sol deben utilizarse exclusivamente gafas especiales para eclipses que cumplan la norma internacional ISO 12312-2:2015 y posean el marcado CE correspondiente. Estos filtros están diseñados para bloquear prácticamente toda la luz visible intensa y reducir la radiación ultravioleta e infrarroja hasta niveles seguros. Las gafas de sol comunes, aunque sean muy oscuras o se utilicen dos pares a la vez, no proporcionan esta protección. Tampoco sirven las radiografías, los negativos fotográficos, los cristales ahumados, los discos compactos ni otros recursos caseros. Recomendaciones recogidas por El País

No basta con que en las gafas aparezca impresa la referencia ISO. Conviene adquirirlas en establecimientos especializados, centros científicos o puntos oficiales de distribución, y comprobar que indiquen claramente el fabricante, las instrucciones de uso y su estado de conservación. Antes de colocárselas, deben examinarse a contraluz para verificar que el filtro no tenga rayaduras, perforaciones, grietas o zonas despegadas. Si presentan cualquier deterioro, no deben utilizarse, aunque parezcan filtrar correctamente la luz.

El procedimiento para usarlas también es importante. Primero hay que bajar la mirada y colocarse las gafas correctamente; solo entonces se puede levantar la cabeza para observar el Sol durante un intervalo breve. Después se debe apartar nuevamente la mirada antes de retirarlas. No es recomendable contemplar el eclipse continuamente, aun con protección: es preferible realizar observaciones cortas, descansar y repetir el proceso. En el caso de los niños, un adulto debe supervisar personalmente que las gafas permanezcan bien colocadas y que no miren por encima, por debajo o por los lados del filtro.

Las gafas de eclipse están diseñadas para la observación directa a simple vista, pero no deben utilizarse para mirar a través de cámaras, teléfonos móviles, prismáticos o telescopios. Las lentes de estos aparatos concentran la radiación solar y pueden quemar el filtro, dañar los ojos y también estropear el sensor del dispositivo. Para emplear instrumentos ópticos se necesitan filtros solares específicos instalados en la parte frontal del objetivo, bajo la orientación de una persona conocedora. Otra opción completamente segura consiste en observar el eclipse de manera indirecta mediante una caja de proyección o una cámara estenopeica. NASA – Seguridad durante los eclipses

Solo quienes estén dentro de la franja de totalidad podrán retirar las gafas durante el breve momento en que la Luna cubra completamente el disco solar. En cuanto reaparezca el primer punto luminoso, deberán apartar la vista y volver a colocárselas. Esta precisión es especialmente importante en Barcelona ciudad, donde el eclipse será casi total, pero no alcanzará la totalidad completa. Aunque la Luna ocultará aproximadamente el 99,8 % del Sol, esa pequeña fracción restante seguirá siendo peligrosa; por tanto, en Barcelona las gafas deberán mantenerse puestas durante toda la observación. Universidad de Barcelona – ServiAstro

Si después de contemplar el eclipse aparece visión borrosa, una mancha central, líneas deformadas, cambios en la percepción de los colores o cualquier pérdida repentina de visión, es necesario solicitar valoración médica urgente. El eclipse durará pocos minutos, pero una lesión en la retina puede acompañarnos durante toda la vida. Disfrutemos de este acontecimiento histórico con admiración, responsabilidad y prudencia: tenemos una vista única; cuidémosla.

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