Una investigación relaciona el constante uso del ‘smartphone’ por parte de los padres con un impacto en la adquisición del lenguaje de sus hijos.
El impacto que tienen las pantallas sobre el desarrollo de los niños es una creciente preocupación de salud pública. A los distintos estudios que han señalado los perjuicios de esta exposición, se une esta semana una nueva investigación que pone el foco sobre las consecuencias que tiene para los pequeños el constante uso de dispositivos por parte de sus padres.
Según sus datos, el tiempo de uso del móvil de los progenitores puede afectar a la adquisición de vocabulario en los hijos. Así, cada hora adicional de uso de este dispositivo se asoció con una mayor lentitud en la tasa anual de ganancia de palabras.
El trabajo, que realizó un seguimiento a 747 niños noruegos con una media de edad de 4,9 años durante dos años, también detectó que los niños que poseían un dispositivo propio presentaban asimismo un menor rendimiento en el procesamiento del lenguaje que el resto de sus congéneres.
«Los resultados del estudio sugieren que el uso del teléfono inteligente por parte de los padres y la posesión de dispositivos por parte de los niños pueden ser indicadores significativos de riesgo de un desarrollo lingüístico más deficiente, lo que subraya la importancia de considerar el uso de pantallas en el ámbito familiar al evaluar el desarrollo del lenguaje infantil», señalan los autores, liderados por Oistein Anmarkrud, de la Universidad de Oslo, en la revista JAMA Pediatrics. Los investigadores hacen hincapié en que «la asociación observada entre el tiempo que los padres pasan frente a la pantalla del teléfono inteligente y el desarrollo del vocabulario de los hijos coincide, en líneas generales, con estudios previos que señalan asociaciones negativas entre el uso de pantallas por parte de los padres durante las interacciones y el desarrollo lingüístico de los niños».
Otras variables relacionadas con la exposición a pantallas que se analizaron no se relacionaron, sin embargo, con ningún impacto en el lenguaje infantil.
Según explican los autores, hay distintos mecanismos que podrían explicar la asociación observada entre el uso de dispositivos móviles por parte de los padres y el vocabulario infantil.
«El uso del teléfono inteligente suele ser intermitente y perturbar la atención. Estudios experimentales y observacionales han demostrado que dichas interrupciones pueden afectar el aprendizaje de palabras y el desarrollo del lenguaje en los niños», señalan los investigadores, remarcando que el uso excesivo del teléfono puede reducir las oportunidades de interacción entre padres e hijos, lo que es fundamental para el desarrollo del lenguaje.
«Un mayor nivel general de uso de pantallas en el seno de la familia puede desplazar interacciones de alta calidad, como la lectura compartida y la narración de historias, que son actividades que fomentan el aprendizaje de palabras.
La Asociación Española de Pediatría recomienda no utilizar ningún tipo de pantalla hasta los seis años de edad y limitar el uso de estos dispositivos a no más de una hora al día entre los 6 y los 12 años.
«Durante toda la infancia, el uso excesivo de la tecnología puede producir alteraciones en el sueño, en la alimentación, cambios en el volumen cerebral, dolor cervical y lumbar, cefalea y alteraciones visuales como fatiga, estrabismo o miopía progresiva», señala el organismo, que remarca «la importancia de la influencia del ejemplo de los padres en la utilización de las pantallas, siendo especialmente importante en ciertos momentos como las comidas familiares y en lugares como el dormitorio. Es importante que los niños tengan referentes saludables respecto al uso de los dispositivos, lo cual redundará en mejores dinámicas familiares y mayor desarrollo personal».
En función de la edad la edad, la Asociación Española de Pediatría hace estas recomendaciones sobre el uso de pantallas:
De 0 a 6 años: no se recomienda el uso de ninguna pantalla. Como excepción, se podría utilizar con fines concretos de contacto social (una videollamada, un cuento o una canción) y siempre acompañado de un adulto.
De 7 a 12 años: el máximo tiempo de uso recomendable es de una hora diaria, incluyendo el período escolar. No se debe tener acceso ilimitado a Internet. Se deben establecer límites de contenido, tiempo y lugar de uso. Si es posible, se debería supervisar por un adulto. Se aconseja reforzar los hábitos saludables: alimentación, sueño, ejercicio físico, exposición a la naturaleza, tiempo en familia y contacto social.
De 13 a 16 años: se recomienda un uso máximo de pantallas de dos horas diarias, incluyendo el período escolar. Es aconsejable la supervisión por parte del adulto, al menos con herramientas de control. Limitar el acceso a Internet y retrasar la edad de posesión del primer móvil inteligente.
Fuente: El Mundo, España (17 agosto 2026)






















