La calidad del sueño es un factor determinante en la salud y el crecimiento en la infancia y la adolescencia
La calidad del sueño es un aspecto intrínsecamente ligado al bienestar físico y mental, a menudo infravalorado y con poca información disponible. Los resultados de un cuestionario online que se está realizando permitirá obtener una imagen detallada de los hábitos de sueño de los más jóvenes y, al mismo tiempo, sentar las bases para futuras iniciativas de prevención.
En la primera fase de esta investigación científica, impulsada también por la Fundación Humanitas para la Investigación ETS, se administraron a los participantes diversas herramientas de evaluación. Además del formulario ya mencionado, se utilizó el Sleep Hygiene Index (SHI) para valorar los hábitos relacionados con la calidad del sueño, la Sleep Disturbance Scale for Children para indagar la presencia de trastornos del sueño en los últimos seis meses, y una escala para medir el nivel de alfabetización sanitaria de los padres, es decir, su capacidad para buscar y utilizar información de salud de manera correcta. «Esta primera parte de la recopilación de datos debería concluir en junio; luego, en la segunda fase, a partir de septiembre, nos gustaría involucrar a algunas escuelas de la provincia de Milán, proponiendo encuentros de prevención sobre la importancia del sueño», explica la psicoterapeuta Elisa Morrone.
¿Por qué es importante dormir bien?
«Puede parecer trivial porque los efectos de dormir mal no se ven de inmediato. Sin embargo, durante el sueño se suceden ‘reparaciones’ en nuestro organismo«, explica la experta. «Por ejemplo, los recién nacidos y los niños pequeños necesitan dormir mucho porque mientras descansan producen la hormona del crecimiento y crean una red neuronal. Por eso, incluso en esta franja de edad, los niños que duermen mal o que tienen trastornos del sueño tienden a sufrir déficits cognitivos que, afortunadamente, se recuperan si el trastorno del sueño se diagnostica y, obviamente, se trata». Para los adolescentes, en cambio, el descanso se asocia a un mejor desarrollo sexual, pero también a una mejor salud mental, porque «el sueño ayuda a recuperarse y a gestionar mejor las emociones y, por tanto, a reducir el riesgo de depresión, ansiedad y suicidio«.
¿Cuántas horas duermen los adolescentes?
Los jóvenes de hoy duermen aproximadamente dos horas menos de lo que realmente necesitan, y esta privación de sueño no es fácil de recuperar. «¿Hay mecanismos que nuestro organismo pone en marcha si dormimos mal o perdemos una noche de sueño, pero no cuando la privación tiende a ser crónica«, explica la experta Elisa Morrone.
Según la especialista, cada persona tiene una necesidad de horas de sueño según su edad. Los adolescentes, por ejemplo, deberían dormir entre 10 y 12 horas, pero a menudo duermen menos debido a sus múltiples actividades, muchas de ellas vespertinas, que sacrifican el descanso. Este déficit también se observa en los niños más pequeños y está muy ligado a la organización de la vida familiar. «Los padres que llegan tarde a casa por la noche, obviamente, desean pasar un poco de tiempo con su hijo pequeño y esto lleva a retrasar toda la fase vespertina de relajación, de preparación para el sueño y del ritmo de sueño-vigilia«, afirma Morrone. Además, la experta añade que los padres suelen malinterpretar la hiperactividad en niños pequeños como un signo de energía, cuando en realidad es una manifestación de su cansancio extremo y su necesidad de dormir.
Fuente: Valentina Rorato (Corriere della Sera)























